EL REENCUENTRO DE UNA PASIÓN



16 Agosto, 2011
Ruth Cadario ejerce la arquitectura desde hace 35 años, pero ahora nos muestra otra faceta: la de artista. Este mes nos presenta su primera exposición individual con 15 obras.
Hace unas semanas, el departamento en el que vive Ruth Cadario estaba lleno de árboles frutales. En una esquina se encontraba un guapurú, en la otra había un ambaibo y para terminar tiene varios achachairús.
No se trataba de árboles frutales en sí, sino de cuadros que esta arquitecta ha pintado y que forman parte de la exposición que se presenta desde el 16 hasta el 28 de agosto en la Universidad Franz Tamayo.
“Es una ocasión especial”, comenta emocionada la artista que por vez primera realiza una exposición individual.
Además de los cuadros alusivos a frutas tradicionales del Oriente Boliviano, las 15 obras presentadas por Cadario también nos muestran a mujeres “trabajadoras, luchadoras e incansables, seguras e inseguras”. Uno de ellos, por ejemplo, muestra un grupo de mujeres con sobrepeso que se lanzan con sutiliza a unas tazas de té.
Más allá de las figuras femeninas, también hay paisajes, como aquel bosque que parece salido de los sueños y cuya escala cromática gira en torno a los grises.
Los cuadros están elaborados en óleo y apelan a una serie de elementos para seducir al espectador. Los colores y, en algunos casos, las texturas se combinan para generar esencias, sensaciones, aromas, objetos, palabras, texturas, encuentros.
“Cada cuadro es un espacio de tiempo, una representación abstracta de la realidad humana en su identificación más pura y contemporánea”, comenta esta arquitecta boliviana que estudió en la Universidad Católica de Córdoba (Argentina) y que ejerce la profesión desde hace 35 años.
“Siempre me gustó la pintura, pero por diversos motivos la fui relegando, hasta que hace tres años decidí retomar mi pasión”, explica mientras recuerda que precisamente ostenta un postgrado en Historia del Arte.
